Ashwagandha es una hierba medicinal increíblemente saludable y antigua. Esta planta está clasificada como un “adaptógeno“, lo que significa que puede ayudar a tu cuerpo a manejar el estrés. La Ashwagandha también ofrece otros beneficios para nuestro cuerpo y cerebro. Por ejemplo, puede reducir los niveles de azúcar en la sangre, reducir el cortisol, aumentar la función cerebral y ayudar a combatir los síntomas de ansiedad y depresión.

Aunque en la actualidad se dice mucho de ella, en este post te compartiremos algunos beneficios de la ashwagandha que son respaldados por la ciencia.

Ha sido usada desde hace miles de años.

La Ashwagandha es una de las hierbas más importantes del Ayurveda, es una medicina alternativa basada en los principios védicos de curación natural. Se ha utilizado durante más de 5.000 años para aliviar el estrés, aumentar los niveles de energía y mejorar la concentración.

La palabra o término “Ashwagandha” proviene del sánscrito “olor a caballo”, que se refiere tanto a su olor característico como a su capacidad para aumentar la fuerza. Su nombre botánico es Withania somnifera, y también es conocida por varios otros nombres, incluido el ginseng indio y la cereza de invierno.

La planta ashwagandha es un pequeño arbusto con flores amarillas que es nativo de la India y el norte de África. Los extractos o el polvo de la raíz o las hojas de la planta se usan para tratar una variedad de afecciones. Muchos de sus beneficios para la salud se atribuyen a su alta concentración de withanolides, que han demostrado combatir la inflamación y el crecimiento tumoral.

Asimismo, la ashwagandha es considerada un adaptógeno natural debido a su condición de agente medicinal con múltiples propósitos. Los adaptógenos protegen al cuerpo del estrés y lo ayudan a lidiar con sus efectos nocivos. Por ende, generan un incremento no específico en la resistencia física y bioquímica del cuerpo a agentes adversos, ocasionando reacciones adaptativas. Aunque se cree que es originaria de Asia, se encuentra en casi todos los climas templados. Crece en India, Pakistán y Sri Lanka, en el sur de Europa, noreste de África, y en la Macaronesia. En la península ibérica se encuentra esporádicamente el litoral mediterráneo. No debe confundirse con W. frutescens, de mayor porte, llamada también bufera, que es espontánea en el sureste peninsular.

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